miércoles, 23 de abril de 2008

Mirando el Cable



Por: Gabriel Plaza

La Semana Santa significa muchas cosas para las personas. Para algunas es sinónimo de gozar un fin de semana largo en la playa. Para otras pocas, un momento idóneo para la reflexión. Para mí no significa ninguna de ellas. Para mí significa que los cesantes que no tenemos Cable estamos condenados a aburrirnos tres días seguidos

Me desperté el viernes a eso de las 12 del día y encender el televisor fue en vano. Entonces decidí ir a tomar desayuno cuando mi madre amablemente me dijo:

- ¡La horita para tomar desayuno, espérate al almuerzo! ¡Y anda a hacer tu pieza que parece un chiquero!

Ciertamente a mi edad no tener empleo, significa que mi opinión importa tanto como la de un flayte en tribunales. Quemé el último pucho mientras caminaba al teléfono de la esquina, para llamar a mi compadre Pablo, a ver si podía invitarme a su casa a asesinar el tiempo.

Luego de un contundente plato de arroz blanco, salpicado con transparentes pedacitos de vienesas, fui a tomar la micro con rumbo donde mi compadre. Por supuesto no sin antes, recibir las advertencias de no llegar con olor a trago ni de amanecidas.

Ya eran cerca de las dos de la mañana y varias botellas de cerveza habían desfilado por la mesa.

- ¡Ábrete la botella de vinito de tu viejo po hueón!- Podría haberme bebido un barril de ese vino.

- ¡Estai loco hueón, ya te dije que ese vino lo cuida como hueso santo! ¡Tómate ese concho de cerveza y nos vamos a acostar!- Se refería en piezas separadas por supuesto.

Empiné la botella diagonal hacia mi garganta, hasta que todo su contenido desapareció.

Al parecer no sólo mi almohada tiene la capacidad de generarme depresión, sino también la almohada de la sobrina de mi compadre. Rápidamente la mierda se me vino a la cabeza, y pensé en lo miserable que era mi existencia. A tientas di con el control remoto y puse el E! Entertainment Television.

No sé si es muy sano para un fracasado ver durante dos horas seguidas un canal como el E! En 120 minutos vi culos, tetas, gente feliz, más tetas y más gente feliz. Era inevitable pensar en lo disparejo que era hacer un paralelo entre la vida de cualquiera de los imbéciles que aparecían en pantalla y la mía propia. Eran hombres y mujeres de mi edad, con dinero, mucho dinero, desperdigando alegría, trabajando en lugares caribeños, donde el sexo y la diversión son cócteles obligatorios.

Ante mi retina apareció una chica rubia en traje de baño diciendo algo así como: “Vengan a este lugar, las mujeres más guapas estamos acá, todo es desenfreno, fiesta, sexo y diversión. No se arrepentirán”. Mis calzoncillos nunca me habían quedado tan ajustados.

Me costaba mantener el equilibrio sin meter tanto ruido. Con el vaso cervecero agarrado fuertemente de la oreja, y con el amargo reconcomio de soledad como compañero, finalmente llegué a la despensa. El sólo sonido del vino cayendo como un manantial sobre el vaso, me hizo sentir mejor. Lo levanté con cuidado para que no rebasara, y con un fuerte sentimiento de justicia, decidí por lo menos darle a mi estómago, una dulce y grata compañía.

Parque René Schneider


Ex Parque Salvador Reyes Figueroa

Al final de la calle del Rey, o calle Atacama como se le conoce actualmente, existía una columna de mármol con un libro abierto que rendía homenaje al parque de parte de los profesores de Copiapó. Para ser justo con la historia diremos al final de la calle San Román. Los habitantes de este Copiapó embrujado de mitos y leyendas; somos muy dados a crear y cambiar arbitrariamente todo lo que se nos ocurre como manejando una varita mágica, sin razonar, sin indagar, sin escudriñar en los archivos naturales de sus habitantes mayores de edad y a veces muy sabios.

Éste parque se llamó siempre SALVADOR REYES FIGUEROA, un copiapino nacido en la ex “Residencial Ahumada” (Colipí con Infante) donde los escritores colocamos un trozo de mineral con una placa de bronce. Se preguntarán quién fue Salvador Reyes Figueroa y tengo que contarles que nuestro ilustre personaje, es un auténtico copiapino y un gran atacameño, ganador del premio nacional de literatura y a la fecha es el único escritor regional que nos ha dado este honor.

Propongo recuperar su nombre en el parque del estadio y hasta Luis Valenzuela Hermosilla se sentirá contento.

Alejandro Aracena Siares, historiador de Atacama


Ambre Attack



Y bien, estamos en abril, carretes por mil.

Es cierto se acabo el verano, ya paso la semana santa, pero este no es un motivo para dejar de compartir con los amigos el fin de semana que gracias a Dios nos acompañan cada cinco días sin falta y que todos esperamos ansiadamente, por lo tanto a lo nuestro:

No se si a ustedes pero a mi, me gusta cocinar escuchando buena música. Cuando estaba preparando este plato, me tropecé con un tema de Stevie Wonder llamado Overjoyed, este datito me lo agradecerán más aun si entre los invitados esta aquella mujer que te quita el sueño…

El siguiente dato es para que podamos agregar al típico traguito una cosa rica para acompañar:

Y se llaman Crepes A la Mexicana.

Ingredientes para los crepes: Una taza de harina, Dos huevos, 300 ml de leche.

Ingredientes para el relleno: 300 grs de carne molida, Una cebolla, Salsa tabasco a gusto, Dos dientes de ajo, 200 grs de queso granulado, 100 grs de choclo congelado. (opcional).

Elaboración de los crepes: En un bol agrega la harina, los huevos, y la leche batiendo con precaución de no formar grumos, haz esto hasta formar un batido suave y de aspecto licuoso, luego pon a calentar la sartén y con la ayuda de una servilleta humedecida con aceite, esparce uniformemente el aceite por toda la base de la sartén. A continuación con un cucharón derrama la mezcla en la sartén moviendo ésta, procurando cubrir toda su base, déjala un momento en el fuego y con la ayuda de una espátula despréndela para voltearla y tome cocción por ambos lados, una vez lista, retírala y ponla en un plato, haz esto con toda la mezcla, aproximadamente deberías tener 10 crepes.

Elaboración del relleno: Corta la cebolla en pequeños cubos y el ajo en finas láminas, luego fríelos en una sartén, espera a que la cebolla tome color, y agrega la carne junto con la salsa tabasco, espera unos minutos y agrega el maíz, al pasar unos dos minutos retíralos del fuego y en los crepes agrega el relleno en una línea al centro, luego pon encima el queso y envuélvelos, una vez realizado esto, córtalos en forma diagonal y ponlos en el microondas hasta derretir el queso ahora a disfrutar tu rica receta con tus amigos.

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Por: pola Gacitúa


Cuando quisiste o amaste a alguna persona, pasa el tiempo aunque difícil lo olvidas.

Pero de verdad es posible olvidarse de ese fuego que alguna vez existió y que hoy solo pateamos las cenizas, donde queda eso que sentíamos… solo se va a la papelera del corazón o podemos restaurar los elementos como en el pc.

Volver atrás, seguir adelante o actualizar la pagina…

El amor es uno de los virus más difíciles de quitar, y los galanes Jaker's siempre buscan una nueva forma para infectarnos.

Aunque es muy difícil, con el paso del tiempo podemos eliminar ese virus, pero en el disco duro siempre quedara una marca que nos podría delatar.

Que pasa cuando lo vuelves a ver, el que se esfumo por el destino o se elimino con un buen antivirus…aparece y no sabes que hacer, remese todo tu sistema.

Tiempos cruzados, almas sentenciadas al destino y las circunstanciancias del reencuentro.

Que pasará, cuantas preguntas y hubieras rotarán el protector de pantalla, como si los hubiera existieran… y si existen, pero solo para atormentarnos.

Por ahora no me queda más que reiniciar el equipo…

Clasificación: virus endemoniado…

Tus opiniones al polagacitua@hotmail.com

Para Ti

Para ti

Por: María Inés Tapia

Como te va en esta vida tan extraña

Capaz de leer el horizonte de nuestras sonrisas,

Como te explico que estoy feliz,

Que el pan que comimos hoy tenía un sabor a anís

La mañana que alumbro mis ojos

Me despertó suavemente,

Por ello, seguiré aquí,

Delirando entre las nubes,

Dormitando

Entre lágrimas de algodón,

Dulces como tu alma

Te esperare al otro lado,

Observándote por la ventana

Detrás de esta pared,

Se encuentran tus recuerdos

Se hallan los susurros de niña, y se halla mi amor

En la pared viven las arañas,

Que puedo hacer, si estoy de este lado

Y tú del otro,

Te estaré esperando del otro lado

Sin mirar por la ventana

Esperando entre sueños dormidos

Espiarte el alma

Para susurrarte entre almohadas

Que sigo del otro lado de la ventana

Entrare con el viento, entre las sabanas

Y me abrazare a tu almohada

Para decirte hermana

Que estoy del otro lado, aguardando siempre

Tu llegada, para decirte en la mañana

Que te amo más que a nada.

Y como en la pared viven los cuadros

Que relatan las vivencias

Que sienten sus pintores

En mi corazón habita la pureza

De tanto amor que profesas,

Por eso hoy te doy las gracias

Por esperar mi llegada,

No olvides

Que estoy comiendo algodón

Lleno de dulzura y de amor

Al otro lado de la ventana.

Firme Atacama



Jóvenes con vocación de servicio

Durante el mes de febrero, Firme Atacama realizó una entrega de lentes para la presbicia en nueve lugares de Copiapó, ayudando a alrededor de 1300 adultos que padecían esta enfermedad.
Firme Atacama es una agrupación de jóvenes profesionales se ponen al servicio de la comunidad de Atacama, a través de 2objetivos:
Generar políticas públicas destinadas a promover el desarrollo de la tercera región. Ejemplos de esto son las propuestas planteadas para la instalación de Live Cam en la Fiesta de la Candelaria, además del proyecto de restauración y mantención del Monumento a la Minería de Copiapó.

Por otra parte, realizar operativos sociales que mejoren la calidad de vida de las personas, especialmente de aquellas más necesitadas.

Todas las acciones mensionadas con anterioridad, se sustentan a través de donaciones de personas anónimas, de manera que Firme Atacama no responden a ningún partido político, movimiento religioso no órgano gubernamental.

Para conocer más acerca de Firme atacama www.firmeatacama.tk

La cama, el cielo y el suelo

Por: Christian Hernán Castro Cortés

Kaworu Koneru

La cama: Sábanas, una almohada, frazadas y un cobertor, un almohadón, cabecera de madera, algo de ropa sobre él.

A veces estoy en silencio dentro de mi habitación, tendido en la cama con una mirada que no busca nada y no pretende buscar, un lapso donde nada me llama y nada me despide, es lo que algunos definen como un momento sin tiempo. En este instante atemporal dejo de pensar y sólo me limito a escuchar pasivamente los ecos dentro de mi mente. Escucho entonces el sonido de las demandas, las disculpas, la angustia, el temor, el deseo, la pena y todo lo demás. Todo aquello en su forma inicial, el momento cero de mis reacciones.

El cielo: Blanco, añoso, alto, una luz al centro, sin pantallas, sin candelabros, manchas de humedad y manchas del tiempo en él.

Y salgo de mi habitación, vierto agua sobre mi rostro, despierto, tomo todo lo que sea útil y salgo de casa. Y si en el jardín la hierba está crecida está la espada para cortarla, y si mis pasos son lentos y cansados entonces puedo volar, y si contra mí se vuelve toda el agua del mar entonces puedo congelarla, y todo está a mi alcance, todo lo puedo tan sólo con quererlo. Ya no soy yo, sino todas las virtudes y perversidades que me dominan cuando la luz en el centro de cielo me encandila.

Y el suelo: Destruido por el tiempo, camuflado, alfombrado gris y desgastado, espacios invisibles, todo está sobre él.

Pero despierto y vuelvo a ser yo, y la virtud y la perversidad se tornan mínimas y si la hierba está crecida ya no está la espada para cortarla sino sólo mis manos desnudas, ya no puedo volar y las olas del mar me paralizan. Vuelvo a ser yo destruyéndome con el tiempo, alfombrando de gris mis anhelos y ambiciones, exiliándolos a lo invisible.

El hombre que soy yace en una cama, creyendo que es capaz de salir de casa pero siendo incapaz de realizarse más allá de fantasías y mentiras.-