domingo, 27 de enero de 2008

Club de Campo Alliyay


En el kilómetro 833 en la ruta entre Copiapó y Caldera, se encuentra un lugar de ensueño, me refiero al “Club de Campo Alliyay”,un oasis en el desierto cuyo nombre significa en vocablo quechua “que goza de buena salud”.

En sus seis hectáreas, cuenta con varias alternativas de esparcimiento y recreación para satisfacer a sus visitantes por más exigentes que sean. Un paraíso verde donde es posible conectarse con la naturaleza disfrutando de todas las comodidades.

Dispone de amplias y seguras piscinas para adultos y niños, un enorme prado con varias pérgolas independientes y equipadas para asado y gozar de una grata convivencia.

Para los niños, ir de cabalgata o recorrer el lugar, es toda una aventura ya que podrán estar cerca de avestruces, caballos, pavos reales, entre otros simpáticos representantes de nuestra fauna.

Para reuniones empresariales como congresos o seminarios, dispone de un Salón Auditorium con capacidad para 350 personas que cuenta con equipos audiovisuales de primer nivel.

El amplio restaurante, cuidadosamente decorado con motivos de nuestro campo, ofrece variados platos nacionales e internacionales.

La atención es personalizada tanto en el restaurante como en el bar “Allpa-Kalu”, donde se pueden degustar exquisitos tragos mientras se disfruta de una maravillosa vista del club.

Para una estadía más larga y disfrutar de todos los atractivos de este vergel, el club cuenta con confortables cabañas familiares, de arquitectura y decoración acorde al entorno, con capacidad para 2 a 6 personas. Todas completamente equipadas con cómodas terrazas para disfrutar del paisaje, baño privado y televisión satelital.

Llama la atención que aunque todo parece natural está perfectamente pensado para acoger a los visitantes ofreciendo las más variadas alternativas de recreación para toda la familia.

La única advertencia que le podemos hacer a los visitantes es que seguramente no van a querer volver a sus casas en un largo tiempo, porque el Club de Campo Alliyay, realmente encanta!!!

Horario de Atención: El parque esta abierto de lunes a domingo desde las 8:00 hasta las 20:00 hrs. Las cabañas las 24 horas todos los días del año.

Fm 807 Tu Siempre Tu


Por Pancho de Miranda (desde prisión)


Yo nunca he sido tan romántico y hace un tiempo tuve una polola mucho menos romántica que yo. para molestarla, le cantaba una parte del coro de un tema de Franco Simone que por ese entonces sonaba en radios en una versión de Canal magdalena.
Ella se enojaba y argumentaba - Si me dices "te amo", esta bien, me gusta... si lo dices dos veces suena exagerado, pero si lo dices tres veces seguidas, es porque es una total mentira. Creo que en parte tenia razón,pero me gustaba tanto verla enojada, que se la cantaba a menudo.

Cuando me contó que se iría del pis, supe que era para siempre y ambos decidimos no vernos la última noche para evitar la triste despedida, de esa forma solo nos quedaríamos con un hasta mañana, como si al día siguiente nos volveríamos a encontrar a la salida de su colegio.
Esa última noche, ya la extrañaba demasiado, y sin embargo aun no la perdía del todo. Mientras estaba con unos amigos entre "chelas" ahogando mi dolor, quise hacer algo para que me recordara por siempre, y así, en un acción desesperada y, en parte aconsejado por mis camaradas, decidí guitarra en mano, caminar hasta su casa para llevarle una improvisada serenata.
La luz de su pieza seguía apagada después de haber cantado dos de mis canciones favoritas. Ya pensaba en retirarme con el sentir de un artista fracasado, entre burlas de mis amigos, cuando se me ocurrió catar esa curiosa canción y, antes de terminarla se prendió la luz de su habitación y unos segundos mas tarde apareció tras abrir su puerta, estaba llorando y me beso. Nos quedamos abrazados un largo rato hasta que mis mejillas secaron las suyas. Cuando me despedí, me dijo que me había dejado un carta con una amiga.
Nunca volvi a verla, pero aun conservo su carta en cuyo final habia escrito: "Te amo, te amo, te mo, te amo, te amo..."

Amores Toxicos

Por: Pola Gacitúa






Hay relaciones, que sin importar que tan buenas sean, nos hacen daño, desviamos nuestra vida esperanzándonos el algo que no tiene sustento. Más aún, que tanto debemos sacrificar por el otro, sin dejar de ser nosotros mismos.

Soportamos tantas cosas, que fuera de molestas son típicas, la pasta de dientes en el lavamanos, cuando dejan la tapa del baño arriba, ah! y tu suegra o su familia…

En las relaciones uno debe dar, ser tolerantes, ¿Pero recibimos lo mismo? ¿Cómo saber cómo detenernos? ¿Cuando tu relación es tóxica?

“Frente a las relaciones, debemos tener libertad para mirarnos interiormente y preguntarse: ¿Soy feliz, cuán libre soy, estoy siendo yo mismo, cuánto de mí tengo que dejar de lado o ir contra lo que he soñado, me permite crecer como persona, me proyecto en esta relación?”

Algunos casos típicos:

El esta casado, pero te promete que terminará con eso… (Algún día)
Tiene otra pareja, pero dice que no es importante, que solo viven peleando… (¿y porqué no termina?, porque lo aceptas)
Le dice a tus amistades que eres la mina de turno…
Sufres y te postergas por darle en el gusto…

Don Orlando


Una soleada tarde, caminé por calle Atacama, en búsqueda de mi entrevistado. Me encontré con una casa común y corriente, típica del centro de Copiapó y luego de golpear la puerta, salió a mi encuentro su Hija Tamara. Muy amablemente me invitó a pasar a la sala, donde mágicamente sentí como si hubiese atravesado un vortex del tiempo. Me encontré súbitamente rodeado de muebles, pinturas y objetos de varios siglos atrás, estaban bañados con una iluminación tenue, regalada por un pequeño tragaluz en la entrada principal.

Al preguntar por don Orlando Aróstica, su hija me acompañó hasta el patio de la casa, donde está ubicado el taller en el que desarrolla su labor. Me saludó muy cordialmente y su manera sencilla me hizo sentir muy cómodo.

En ese momento trabajaba en la restauración de una silla de Viena del siglo XVIII estilo Reina Ana, las que están hechas en madera de haya europea, y de las cuales existen aproximadamente 98 estilos diferentes. Al preguntarle sobre su procedencia, me comentó que estas fueron traídas al país en barco, durante el siglo XVIII y principios del siglo XIX, en la época de apogeo de las salitreras y del Mineral de Chañarcillo.

Don Orlando, padre de dos hijos, se dedica a este trabajo desde hace 10 años. Anteriormente era comerciante de ropa y chaquetas de cuero y pieles, las que importaba desde Argentina, pero la llegada de las grandes tiendas perjudicó su negocio en los años 90. En ese tiempo tenía en el patio de su casa unas sillas antiguas que necesitaban restauración, lo que le significaba un alto costo monetario, este hecho sumado a la dificultad económica, lo hizo decidirse a aprender en forma autodidacta el oficio, a través de revistas. Hoy en día se ha transformado en todo un experto en la reparación de todo tipo de muebles antiguos, muchos de ellos en un principio comprados a particulares o regalados por conocidos, aunque también ha realizado trabajos a pedido a importantes familias y personajes de la región, incluso a la suegra del pianista Roberto Bravo.

Haciendo un alto en su trabajo, y de regreso al interior de la casa, me mostró parte de su valiosa colección la cual está conformada por sillas estilos victorianas, Cruz Montt, arrimos con espejos de cristal de roca y mármol de carrara, figuras talladas en hueso de ballena de Capo di Monti, platería fina, camas estilo Eduardina y marquesas de bronce italiano de 1910.

Sentados sobre la Historia

La particularidad de Don Orlando es que, a diferencia de muchos otros coleccionistas y restauradores, utiliza cotidianamente los muebles sin ningún inconveniente, lo que hace sentir a los invitados como parte, aunque sea por un instante, de la historia. También, ha recibido ofertas de compra o peticiones de préstamos de los muebles de universidades y particulares, ofertas a las que se ha negado rotundamente, y sólo mantiene algunas piezas a la venta, como un paragüero de caoba de 2 metros de alto y de más de 100 años, que vende a $150.000, o un cuadro de gran valor histórico de 100 x 80 CMS de un presbítero de Copiapó enmarcado al fuego (polvos de oro) y pintado en 1907 por el destacado pintor Miguel Gormaz a la venta en tan sólo a $100.000. Además, las numerosas sillas de Viena que posee en su colección las ofrece a $40.000 la unidad.

Las sillas llegan, la mayoría de las veces, deterioradas por el paso del tiempo y el abandono, debido a que han estado por mucho tiempo relegadas en los patios de las abuelas. El proceso de restauración comienza con el lijado de las nobles maderas, el cual le toma aproximadamente un día de trabajo. Al día siguiente, se inicia la etapa del enjuncado, que es sin duda, la labor mas fina que realiza y la que le llevo más tiempo dominar. Finalmente, aplica un lacado “al muñequeo” (laca, diluyente y piroxilina) sobre la pieza el cual le devuelve la belleza que tenía en sus inicios.

Tololo Pampa Restobar


Y la leyenda puede ser más verídica de lo que se cree. Y es que en Copiapó, por las noches en calle Atacama #291, justo esquina Yumbel, se puede encontrar un lugar que ofrece bohemia de leyenda. Hablamos justamente del Restobar Tololo Pampa, que desde su aparición en marzo del 2007 se ha convertido en un protagonista de la noche copiapina.

Al ingresar es fácil impregnarse de la atmósfera, la rústica decoración transporta a un pueblo minero de antaño.
El brebaje y la cocina también tienen su sello, ya que en la elaboración utilizan productos propios de la zona.

Imperdible es la Chorrillana Pampina, que está preparada con champiñón, cebolla, huevo, papas fritas, condimentada con merquén y por supuesto el exquisito y delicado "Lomo de Burro", acompañado con una deliciosa salsa casera preparada por la chef del local. El precio es muy conveniente: $4.000 (para 2 a 3 personas) y $7.000 (para 4 a 6 personas)
Otro plato exclusivo es el Tololo Pampa, que consiste en una exquisita tabla elaborada con queso de cabra de la cuarta región, aceitunas de Huasco y el espectacular salchichón de burro, un embutido muy parecido al salame, pero de mayor tamaño. Se acompaña con una deliciosa salsa casera para conseguir un sabor único. $4.000 (para 2 a 3 personas) y $7.000 (para 4 a 6 personas)

En cuanto a los tragos destacan el “Copiapólitan” preparado con Vodka Absolut Citrón, triple sec, jugo de cranberry, jugo de limón y marrasquinos rojos. Y para los que no beben alcohol, una deliciosa alternativa es el Ganaga, un trago elaborado con helado de chañar y el resto lo dejamos a su imaginación.

Una rústica pizarra en marco de pino tallado anuncia el más esperado Happy Hour, que de martes a viernes, se ha transformado en el panorama ideal, ya sea para los que quieren divertirse después de una agotadora jornada de trabajo, o para aquellos que dan el “vamos” a la bohemia nocturna. Se extiende desde las 19:30 hrs. hasta las 23:00 hrs. y se puede degustar de una gran variedad de tragos 2x1 donde entre los imperdibles encontramos el happy de Habana Especial a sólo $3.200.

Una fogata en el patio, siempre encendida, le da un toque místico, o romántico según la compañía, donde las sillas y mesas fabricadas con troncos de árboles, se pueden mover a gusto para disfrutar del calor y temperar una copa de vino mientras miramos las estrellas. Los fines de semana el ambiente se enciende con la mejor música en vivo y de los más variados estilos.

El horario de atención es de martes a jueves desde las 19:30 hrs, hasta las 2 de la madrugada, y viernes y sábados hasta las 4 de la madrugada.

Como ven el Tololo Pampa tiene motivos de sobra para ser un excelente panorama para los copiapinos y quienes visitan la zona, eso si, procuren ir acompañados y no se a susten si al día siguiente despiertan en pleno desierto tal como cuenta la leyenda.

La Leyenda del Tololo Pampa


Por Alejandro Aracena


Este lugar, se encuentra ubicado cerca del Canto de Agua, en los llanos de Challe. Cuentan los mineros que en estas extensas planicies, aparece como un fantasma de luces, colores, calles, vida nocturna bares y restoranes; formando una hermosa ciudad.

El minero o el arriero que ha sufrido esta experiencia, nos relata haber comido, bailado, tomado y comprado más de algún regalo para su mujer; pero al otro día aparece durmiendo a pleno sol, con la cabeza apoyada sobre una piedra. La ciudad sólo ha quedado en su imaginación, pero en uno de sus bolsillos está el regalo de su novia, está el pañuelo de seda rojo que el compró para el cuello.

Hay una versión de un matrimonio de Santiago, que viajando desde Vallenar rumbo a Carrizal, antiguo puerto histórico de la costa de Atacama; equivocadamente tomó un camino minero que los llevó a la mina de Capote Aurífero. Minas históricas llena de leyendas y precisamente ubicadas en los cerros altos frente a las extensas planicies del Tololo Pampa. El sereno de la mina de los Callejas, les mostró las minas, las ruinas del campamento, las ruinas de una planta procesadora de minerales. Las antiguas construcciones del hospital de Capote donde nace el autor de este libro de leyendas, como para hacerles más grata su estadía en la mina Capote, que el protege y cuida celosamente por encargo de los señores Callejas de Freirina; les cuenta la leyenda de Tololo Pampa y como para sentirse acompañado ese día domingo de marzo, les ofrece el rico te del cerro con pan amasado y queso de cabra producto de las majadas del sector preñado de flora costera.

Bajaron un poco tarde, casi oscureciendo y al llegar al fondo de la quebrada luego de bajar la cuesta de la mina Capote Aurífero, divisaron muchas luces como las del pueblo. No lo pensaron dos veces y se imaginaron la leyenda del minero, dirigiendo su vehículo valientemente al lugar, entraron por calles empedradas de una ciudad muy bien instalada. Llena de ruido, de vida, de música, vehículos y pararon frente a un hotel restaurant pensando en cenar y dormir, para el día siguiente seguir rumbo al valle de Tierra Amarilla y al museo Mina el Tránsito.

Contaron que luego de cenar se retiraron a sus habitaciones. Sorpresa mayúscula, un dormitorio como de reyes. El alhajamiento con candelabros, floreros, ceniceros de plata, lámparas de pedestal y colgantes de blanco metal. Nos cuenta la dama que tomó un cenicero de plata y lo colocó debajo de la almohada como para no olvidarse que tenía que traerlo para testimoniar su presencia en el Tololo Pampa.

Muy temprano sintió los rayos solares quemándole su rostro y su sorpresa fue grande al mirar su entorno. El cenicero amaneció bajo su cabeza y brillaba hermoso con su resplandor argentífero. Una extensa planicie, un llano inmenso. El vehículo que estacionaron en los costados del hotel, estaba ahí, a unos cuantos metros de ellos. Se miraron, subieron al auto y presurosamente abandonaron el lugar.

Nuestro objetivo es crear el escenario en donde nuestros artistas puedan expresarse libremente mostrando su obra.

Esperamos también que les guste el producto de tan arduo trabajo e investigación y lo disfruten leyendo tanto como nosotros disfrutamos realizándola.

Agradecemos a los colaboradores y los artistas que generosamente nos han facilitado sus obras, y a la vez, extendemos


Del libro: “Imaginario de Atacama, Mitos y Leyendas” (2006), de Don Alejandro Aracena Siares, escritor e investigador del patrimonio regional.


jueves, 13 de diciembre de 2007

2do Número - Diciembre-Enero


En pocos días estará disponible el segundo número de la revista. Tienes que estar muy atento...